jueves, 26 de marzo de 2015
SESIÓN PADRES, 26 de marzo 2015
El inicio del trastorno de nuestros hijos ha sido la sensación de incapacidad que les hemos transmitido. Los padres estamos permanentemente esperando a que se caigan para poder ayudarles. Da igual los datos que tengamos, nuestro concepto de ellas es que lo van a hacer mal y las tenemos que salvar. ¿Por qué la relación con nuestras hijas tiene que ser cuidarlas?
Les hemos transmitido la visión de los errores como fracaso y a ver todo de una manera catastrófica. Las hemos protegido, cuidado y DOMINADO. Sólo han encontrado su identidad controlando la comida. Los padres tenemos que fomentar la seguridad en nuestros hijos para que puedan salir adelante pos sí solos y sin embargo tenemos una relación fusional con ellas. Nos comemos a nuestras hijas. Ellas no tienen identidad: tienen la nuestra.
Estamos obsesionados con detectar en ellas los problemas, la tristeza. ¿Porqué podemos nosotros tener malos días y estar tristes y ellas no?
¿Por qué pensamos que el cariño no está cuando hay distancia y lo vivimos como un desapego y con angustia?
Hay que apoyar las cosas positivas y nosotros siempre apoyamos y nos fijamos en lo negativo. Estamos permanentemente angustiados porque no van a saber, porque no van a poder y al final se cumple la profecía. Cada vez que les decimos lo que hacen mal, las destruimos. Vamos a pensar que igual hacen algo bien sin nuestra ayuda.
En general los varones han adoptado con la paciente el papel de taxista y no sólo en sentido literal sino en sentido más amplio: les echamos gasolina, les hacemos la matrícula de la universidad…., pero emocionalmente estamos ausentes. Todo te lo hago, pero de emociones nada. El padre ausente.
Hoy se han incorporado unos padres nuevos y sobre todo para ellos destacar tres aspectos fundamentales que los veteranos deberíamos de saber ya:
1.- No me relaciono con los síntomas: VER, OIR, CALLAR y RESPIRAR ( o RESOPLAR). Pensar en positivo: una menos que nos queda por pasar.
2.- Estructurar los límites: tenemos una relación fusional con nuestras hijas
3.- ¿Cómo vamos a enseñarles a cuidarse si nosotros no nos cuidamos?
Hemos hecho un poco de meditación y hemos terminado con la respiración: 6 veces respiraciones en tres tiempos: inspirar (contando hasta 4), mantener el aire (contando hasta 16) y expirar (contando hasta 8). Por cierto, yo lo hacía mal.
B.
martes, 24 de marzo de 2015
Carta al amor propio: Yo soy yo. Tú eres tú.
Yo soy Yo.
Tú eres Tú.
Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas
Tú no estás en este mundo para cumplir las mías.
Tú eres Tú.
Yo soy Yo.
Tú eres Tú.
Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas
Tú no estás en este mundo para cumplir las mías.
Tú eres Tú.
Yo soy Yo.
Falto de amor a Mí mismo
cuando en el intento de complacerte me traiciono.
cuando en el intento de complacerte me traiciono.
Falto de amor a Ti
cuando intento que seas como yo quiero
en vez de aceptarte como realmente eres.
cuando intento que seas como yo quiero
en vez de aceptarte como realmente eres.
Tú eres Tú y Yo soy Yo.
Esta palabras fueron escritas por Fritz Perls, un gran neuropsiquiatra psicoanalista que, junto con su esposa Lore Posner, se esforzó por explicarnos de forma simple cómo creamos nuestro mundo. Juntos procuraron que entendiésemos que queriendo complacer a los demás nos convertimos en nuestros propios verdugos y que valorar como verdadera nuestra propia realidad es el primer paso para comprendernos y seguir avanzando.
Lo cierto es que las mentiras que más daño nos hacen no son tanto las que decimos como las que vivimos. Hay momentos en nuestra vida que podemos caer en el error de vivir en una realidad falsa que a veces incluso nos podemos llegar a creer.
Vivir encerrado en la jaula que uno mismo crea significa creer en unos valores promulgar otros, mostrarnos fuertes y no estarlo, sentir miedo y disimularlo, mostrar interés y no tenerlo y un sinfín de posibilidades…
¿Por qué es tan común el autoengaño y la falta de autenticidad?
En realidad todo esto está muy relacionado con la forma en la que nuestros padres y la sociedad nos han venido educando desde pequeños. Desde nuestro nacimiento nos han adoctrinado para reprimir nuestros sentimientos y emociones, evitar expresar lo que es real y lo que sentimos de verdad.
Hemos creado un exterior que no se parece en absoluto al interior que en realidad vivenciamos. Frecuentemente ocurre que nuestros ideales no son por los que luchamos y que nuestras ideas, nuestro miedo y nuestros objetivos no se corresponden con lo que en realidad manifestamos…
Todo esto repercute de forma muy negativa en nuestro desarrollo vital y acaba fomentando que nos pongamos la máscara que llevamos fabricando desde la más tierna infancia. A nivel general nuestros padres y profesores nos invitaban a rechazar emociones como la ira, el miedo o el dolor, lo que nos ha llevado a ocultarlos.
Por esta razón creemos que podemos llegar a ser indiferentes a estas emociones cuando en realidad eso no es así. El miedo, el dolor o el enfado siempre están ahí y significan gran parte de nuestra experiencia vital. Sin embargo, tendemos a mostrarnos fuertes y reprimir emocionalmente la frustración y la manifestación del dolor.
Mantener nuestra autoestima bien alta y mostrar cómo somos en verdad supone no gustar a todo el mundo pero nos va a ofrecer relaciones verdaderas, puras, abiertas, sinceras e independientes.
Aceptarnos y comprometernos con quienes somos en realidad hará que consigamos no tener miedo de lo que queremos y de quienes somos y poder expresarlo a quien quiera escucharnos, aunque despertemos la envidia de quienes no se han atrevido a unificar su verdad interior con su verdad exterior.
jueves, 19 de marzo de 2015
DESCUBRIÉNDOME
Dicen que a cierta edad las mujeres nos hacemos invisibles, que nuestro protagonismo en la escena de la vida declina y que nos volvemos inexistentes para un mundo en el que sólo cabe el ímpetu de los jóvenes.
Yo no sé si me habré vuelto invisible para el mundo, es muy probable, pero nunca fui tan consciente de mi existencia como ahora; nunca me sentí tan protagonista de mi propia vida y nunca disfruté tanto de cada momento.
Descubrí que no soy una princesa de cuento de hadas; pero también descubrí al ser humano que sencillamente soy, con sus miserias y sus grandezas. Descubrí que puedo permitirme el lujo de no ser perfecta, de estar llena de defectos, de tener debilidades, de equivocarme, de no responder a las expectativas de los demás. Y a pesar de ello, quererme mucho.
Cuando me miro al espejo, ya no busco a la que fui en el pasado, sino que saludo y sonrío a la que soy ahora. Me alegro del camino andado y asumo mis contradicciones. Siento que debo recordar a la joven que fui, con cariño, pero dejarla a un lado, porque ahora me queda pequeña. Su mundo de ilusiones y fantasías ya no me interesa.
¡Qué bueno es no sentir ese desasosiego permanente que produce correr tras los sueños!
La vida es tan corta y el arte de vivirla es tan difícil, que cuando uno comienza a aprender, ya no hay tiempo.
«Vive este momento irrepetible de tu vida, disfrútalo, exprímelo. Así experimentarás la vida, sabiendo que la tienes sin poseerla y dejándola pasar sin tratar de retenerla»
lunes, 16 de marzo de 2015
En cierta ocasión, durante una elegante recepción de bienvenida al nuevo Director de Marketing de una importante compañía londinense, algunas de las esposas de los otros directores, que querían conocer a la esposa del nuevo director, le preguntaron:
¿Te hace feliz tu esposo?
El esposo, que en ese momento no estaba a su lado, pero si lo suficientemente cerca para escuchar la pregunta, prestó atención a la conversación y sobre todo a la reacción de las otras señoras, pensando que su esposa diría que sí, ya que ella jamás se había quejado durante su matrimonio.
Sin embargo, para sorpresa suya y de los demás, la esposa respondió con un rotundo y audible...
¡No! Mi esposo no me hace feliz.
Aparentemente todos estaban atentos a la conversación, porque la sala, se quedó en silencio, se miraron unos a otros sin decir palabra, pensando quizás, que el hombre había quedado en una situación muy incomoda. Él mismo se quedó un poco sorprendido. No podía creer lo que su esposa acababa de decir y menos en un momento tan importante para él.
Pero ante el asombro de todos, ella se acerco a su esposo, puso la mano sobre su hombro y continuó diciendo: No, él no me hace feliz… ¡Yo soy feliz!
El hecho de que yo sea feliz o no, no depende de él, sino de mí. Yo soy la única persona de quien depende mi felicidad.
Yo determino ser feliz en cada situación y en cada momento de mi vida, pues si mi felicidad dependiera de otra persona, o de las circunstancias, estaría en serios problemas.
A través de mi vida, he aprendido que soy yo la que debe decidir ser feliz. La vida esta llena de experiencias o circunstancias, en los que me ha correspondido ayudar, comprender, aceptar, escuchar, consolar a mi marido y a otros.
En otros momentos ha sido él y otras personas quienes me han ayudado, aceptado, comprendido o consolado a mí. Pero he aprendido que la felicidad siempre se apoyará en el verdadero perdón y en el amor a mi misma y a los demás.
Cuando determinas vivir así, tu felicidad no depende de nada, ni de nadie, sino de ti misma.
No es responsabilidad de mi esposo hacerme feliz, nos amamos y respetamos, muy a pesar de sus circunstancias y de las mías.
Amar es mucho mas que un sentimiento, es aprender a perdonar, a tomar decisiones y enfrentar problemas lo mas unidos posible.
Muchos dicen, no puedo ser feliz porque estoy enfermo, porque no tengo dinero, porque un amigo me ha defraudado o porque el gran amor de mi vida ha dejado de amarme; pero eso no es cierto.
«Puedes ser feliz a pesar de cualquier situación adversa, porque ser feliz es una actitud ante la vida que cada uno decide…»
sábado, 14 de marzo de 2015
Vuestros hijos no son vuestros. Son los hijos y las hijas del anhelo de la Vida por perpetuarse. Llegan a través de vosotros, mas no son realmente vuestros. Y aunque están con vosotros, no os pertenecen.
Podréis darles vuestro amor, pero no vuestros pensamientos, porque tienen sus propios pensamientos.
Podréis albergar sus cuerpos, pero no sus almas, porque sus almas moran en la casa del mañana, que no podéis visitar, ni siquiera en sueños.
Podréis, si mucho, pareceros a ellos, mas no tratéis de hacerlos semejantes a vosotros.
Porque la vida no retrocede, ni se estanca en el ayer. Sois los arcos para que vuestros hijos, flechas vivientes, se lancen al espacio.
El arquero ve la marca en lo infinito y Él es quien os doblega, con su poder, para que sus flechas partan veloces a la lejanía. Que el doblegamiento en manos del arquero sea vuestra alegría, porque aquel que ama a la flecha que vuela, también ama al arco que no viaja.
(Gibrán Jalil Gibrán, El Profeta)
Podréis albergar sus cuerpos, pero no sus almas, porque sus almas moran en la casa del mañana, que no podéis visitar, ni siquiera en sueños.
Podréis, si mucho, pareceros a ellos, mas no tratéis de hacerlos semejantes a vosotros.
Porque la vida no retrocede, ni se estanca en el ayer. Sois los arcos para que vuestros hijos, flechas vivientes, se lancen al espacio.
El arquero ve la marca en lo infinito y Él es quien os doblega, con su poder, para que sus flechas partan veloces a la lejanía. Que el doblegamiento en manos del arquero sea vuestra alegría, porque aquel que ama a la flecha que vuela, también ama al arco que no viaja.
(Gibrán Jalil Gibrán, El Profeta)
viernes, 13 de marzo de 2015
Los padres proyectamos en nuestros hijos nuestras expectativas de la vida, nuestras frustraciones, nuestras etapas de la infancia o adolescencia sin resolver, nuestros "hubiera" y nuestras necesidades insatisfechas, esperando inconscientemente que ellos se conviertan en una extensión de nosotros mismos y que cierren esos asuntos inconclusos.
SESIÓN DE PADRES, 5 de marzo 2015
Nos planteamos que si el objetivo de nuestras vidas es estar bien con nosotros mismos (el corazón), lo externo deja de ser obsesivo y ya no importa tanto, lo que tiene que pasar, tiene que pasar.
Esto nos enseña a disfrutar de "hoy", el mañana ya vendrá, vivimos la vida sin enterarnos de nada.
Hay que VIVIR cada dia y no pasar volando.
Esto, escrito, parace muy fácil, pero ¿cómo podríamos conseguir hacerlo?: aprendiendo a afrontar las cosas pero sin querer CONTROLAR todo, incluidas las vidas de nuestros hijos/as.
El miedo que sentimos frente al problema de nuestros hijos/as, debemos combatirlo no con consejos, sino simplemente estando a su lado.
De esta manera (una vez más) no traspasaremos nuestras angustias.
Amapola.
Esto nos enseña a disfrutar de "hoy", el mañana ya vendrá, vivimos la vida sin enterarnos de nada.
Hay que VIVIR cada dia y no pasar volando.
Esto, escrito, parace muy fácil, pero ¿cómo podríamos conseguir hacerlo?: aprendiendo a afrontar las cosas pero sin querer CONTROLAR todo, incluidas las vidas de nuestros hijos/as.
El miedo que sentimos frente al problema de nuestros hijos/as, debemos combatirlo no con consejos, sino simplemente estando a su lado.
De esta manera (una vez más) no traspasaremos nuestras angustias.
Amapola.
Los cinco remordimientos
Bronnie Ware, de nacionalidad australiana, trabajó durante años escuchando a pacientes terminales. Su libro “The Top Five Regrets of the Dying” (Los cinco mayores remordimientos de los moribundos) nos acerca las cinco cosas que la gente se arrepiente no haber dado importancia en la vida
SESION DE PADRES, 26 de febrero 2015
Hoy ha sido una sesión dura, de esas que son agotadoras mentalmente.
Hemos recibido a una pareja de padres nuevos y desde aquí les damos la bienvenida y aunque esto no es la alegría de la huerta, les decimos que con paciencia y humildad, encontrarán muchas cosas nuevas que les abrirá el camino para mejorar y sobre todo para ser menos infelices.
Han llegado como llegamos todos: angustiados, inseguros y muy muy doloridos de corazón.
Después de expresarles entre todos, que es mejor actuar desde el cariño y que la comunicación es importantísima entre todos los componentes de la familia, Rosa nos propone hacer una ronda en la que expresemos nuestras angustias, lo peor que pensemos con respecto a la enfermedad de nuestras hijas, lo que nos machaca una y otra vez y no nos deja avanzar.
Ha sido duro, produce mucha angustia, pero una vez escupido el mal viene el relax.
Creo que el mayor miedo, de la mayoría de nosotros, es creer que nuestras hijas nunca van a poder llevar una "vida normal" (entendiendo por normal lo que esta sociedad nos pide).
Al final de la sesión Rosa nos recomienda "serenidad y tranquilidad" para poder llevarlo mejor y no angustiarnos porque sino nuestras hijas se angustiarán.
"Acepta tus miserias y te encontrarás a ti mismo"
Curiosamente cuando hemos salido de la sesión, la temperatura de la calle había bajado unos cuantos grados.......
Amapola
Hemos recibido a una pareja de padres nuevos y desde aquí les damos la bienvenida y aunque esto no es la alegría de la huerta, les decimos que con paciencia y humildad, encontrarán muchas cosas nuevas que les abrirá el camino para mejorar y sobre todo para ser menos infelices.
Han llegado como llegamos todos: angustiados, inseguros y muy muy doloridos de corazón.
Después de expresarles entre todos, que es mejor actuar desde el cariño y que la comunicación es importantísima entre todos los componentes de la familia, Rosa nos propone hacer una ronda en la que expresemos nuestras angustias, lo peor que pensemos con respecto a la enfermedad de nuestras hijas, lo que nos machaca una y otra vez y no nos deja avanzar.
Ha sido duro, produce mucha angustia, pero una vez escupido el mal viene el relax.
Creo que el mayor miedo, de la mayoría de nosotros, es creer que nuestras hijas nunca van a poder llevar una "vida normal" (entendiendo por normal lo que esta sociedad nos pide).
Al final de la sesión Rosa nos recomienda "serenidad y tranquilidad" para poder llevarlo mejor y no angustiarnos porque sino nuestras hijas se angustiarán.
"Acepta tus miserias y te encontrarás a ti mismo"
Curiosamente cuando hemos salido de la sesión, la temperatura de la calle había bajado unos cuantos grados.......
Amapola
SESION DE PADRES (II) 26 de febrero de 2015
Jueves 26 de febrero de 2015
Hoy en el grupo hemos contado con dos nuevos padres.
Ha sido una terapia interesante y dura.
Se plantea por uno de los padres,el miedo, el desánimo al considerar que la enfermedad es algo del que nunca saldrán.
Comenta Rosa, que además de la relajación, en ocasiones se necesita hablar con dureza...enfrentarnos a lo que duele, para que aflore la serenidad.
Basándonos en el miedo a la cronicidad de la enfermedad, cada padre ha ido sacando sus sentimientos de angustia ante esta posibilidad.
Parece que empezamos a saber la teoría, incluso a ponerla en practica, pero tal vez seguimos escondiendo sentimientos...en nuestro caso de miedo al fracaso, a que esto no termine nunca...
Y hoy muchos hemos hecho esa limpieza interior. Nos hemos enfrentado a nuestros miedos, a nuestras limitaciones, a nuestros errores e imperfecciones...a nuestra vulnerabilidad.
Pienso, que es bueno que nuestros hijos conozcan esta vulnerabilidad.
Siempre vivimos con la careta del" todo esta bien", "del padre que conoce todas las respuestas". Hemos actuado con ellos intentando siempre sacarles del bache, poniendo paños de agua caliente, como plañideras de sus estados de animo, de psicólogos,sin título, que lo que conseguíamos era afianzarles más en su enfermedad. Cuando lo que necesitaban era ponerse delante del precipicio y enfrentare a el...son ellos los que tienen que dar el salto.
Y como siempre..." VER, OÍR Y CALLAR" y conseguir trasmitir SERENIDAD y NORMALIDAD.
El anillo del Rey
Hoy un cuento...
Una vez un rey citó a todos los sabios de la corte, y les informó:
- "He mandado hacer un precioso anillo con un diamante, con uno de los mejores orfebres de la zona. Quiero guardar, oculto dentro del anillo, algunas palabras que puedan ayudarme en los momentos difíciles. Un mensaje al que yo pueda acudir en momentos de desesperación total. Me gustaría que ese mensaje ayude en el futuro a mis herederos y a los hijos de mis herederos. Tiene que ser pequeño, de tal forma que quepa debajo del diamante de mi anillo".
Todos aquellos que escucharon los deseos del rey, eran grandes sabios, eruditos que podían haber escrito grandes tratados… pero ¿pensar un mensaje que contuviera dos o tres palabras y que cupiera debajo de un diamante de un anillo? Muy difícil. Igualmente pensaron, y buscaron en sus libros de filosofía por muchas horas, sin encontrar nada en que ajustara a los deseos del poderoso rey.
El rey tenía muy próximo a él, un sirviente muy querido. Este hombre, que había sido también sirviente de su padre, y había cuidado de él cuando su madre había muerto, era tratado como la familia y gozaba del respeto de todos.
El rey, por esos motivos, también lo consultó. Y éste le dijo:
- “No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje”
- "¿Como lo sabes preguntó el rey”?
- “Durante mi larga vida en Palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una oportunidad me encontré con un maestro. Era un invitado de tu padre, y yo estuve a su servicio. Cuando nos dejó, yo lo acompañe hasta la puerta para despedirlo y como gesto de agradecimiento me dio este mensaje”.
En ese momento el anciano escribió en un diminuto papel el mencionado mensaje. Lo dobló y se lo entregó al rey.
- “Pero no lo leas", dijo. "Mantenlo guardado en el anillo. Ábrelo sólo cuando no encuentres salida en una situación”.
Ese momento no tardó en llegar, el país fue invadido y su reino se vio amenazado.
Estaba huyendo a caballo para salvar su vida, mientras sus enemigos lo perseguían. Estaba solo, y los perseguidores eran numerosos. En un momento, llegó a un lugar donde el camino se acababa, y frente a él había un precipicio y un profundo valle.
Caer por el, sería fatal. No podía volver atrás, porque el enemigo le cerraba el camino. Podía escuchar el trote de los caballos, las voces, la proximidad del enemigo.
Fue entonces cuando recordó lo del anillo. Sacó el papel, lo abrió y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso para el momento...
Simplemente decía “ESTO TAMBIEN PASARÁ”.
En ese momento fue consciente que se cernía sobre él, un gran silencio.
Los enemigos que lo perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino. Pero lo cierto es que lo rodeó un inmenso silencio. Ya no se sentía el trotar de los caballos.
El rey se sintió profundamente agradecido al sirviente y al maestro desconocido. Esas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a guardarlo en el anillo, reunió nuevamente su ejército y reconquistó su reinado.
Ese día en que estaba victorioso, en la ciudad hubo una gran celebración con música y baile…y el rey se sentía muy orgulloso de sí mismo.
En ese momento, nuevamente el anciano estaba a su lado y le dijo:
- “Apreciado rey, ha llegado el momento de que leas nuevamente el mensaje del anillo”
- “¿Qué quieres decir?”, preguntó el rey. “Ahora estoy viviendo una situación de euforia, las personas celebran mi retorno, hemos vencido al enemigo”.
- “Escucha”, dijo el anciano. “Este mensaje no es solamente para situaciones desesperadas, también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando te sientes derrotado, también lo es para cuando te sientas victorioso. No es sólo para cuando eres el último, sino también para cuando eres el primero”.
El rey abrió el anillo y leyó el mensaje... “ESTO TAMBIEN PASARÁ”
Y, nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba. Pero el orgullo, el ego había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Lo malo era tan transitorio como lo bueno.
Entonces el anciano le dijo:
- “Recuerda que todo pasa. Ningún acontecimiento ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche; hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.”
SESIÓN DE PADRES ,19 de febrero 2015
Empezamos la sesión intentando hacer unos minutos de meditación, para pasar a preguntarnos cómo vivimos los "problemas"del día a día de nuestras vidas.
Pablo D'Ors en su libro "Biografia del silencio" nos dice: "El verdadero problema son nuestros falsos problemas. En realidad, no hay ningún problema en absoluto. No tenemos -ni mucho menos somos- un problema.
Los problemas nos gustan porque nos dan la impresión de que gracias a ellos podremos ser."
- Llegamos a la conclusión de que, por ahora, los problemas existen pero dependiendo de la ideología que tengas respecto a la "vida" y de la amplitud de miras, ocuparan el sitio que deben y no mas.
Creo que en este punto debe entrar una palabra fundamental: FLEXIBILIDAD
Flexibilidad vs. rigidez mental
Si somos capaces de ir abriendo nuestra mente, de flexibilizar nuestros pensamientos, podremos llegar a vivir los problemas, como es la enfermedad de nuestras hijas, de una manera menos dramática más normalizada y así ser menos infelices.
- Nos hemos dado cuenta de que por haber querido evitar los problemas a nuestros hijos, hemos creado un problema mucho mayor.
- Hablamos de cómo, en algunas ocasiones, hemos sustituido nuestras vidas por sus vidas, de cómo sus éxitos eran los nuestros, de cómo poco a poco íbamos exigiéndoles cada vez más.
Amapola
Pablo D'Ors en su libro "Biografia del silencio" nos dice: "El verdadero problema son nuestros falsos problemas. En realidad, no hay ningún problema en absoluto. No tenemos -ni mucho menos somos- un problema.
Los problemas nos gustan porque nos dan la impresión de que gracias a ellos podremos ser."
- Llegamos a la conclusión de que, por ahora, los problemas existen pero dependiendo de la ideología que tengas respecto a la "vida" y de la amplitud de miras, ocuparan el sitio que deben y no mas.
Creo que en este punto debe entrar una palabra fundamental: FLEXIBILIDAD
Flexibilidad vs. rigidez mental
Si somos capaces de ir abriendo nuestra mente, de flexibilizar nuestros pensamientos, podremos llegar a vivir los problemas, como es la enfermedad de nuestras hijas, de una manera menos dramática más normalizada y así ser menos infelices.
- Nos hemos dado cuenta de que por haber querido evitar los problemas a nuestros hijos, hemos creado un problema mucho mayor.
- Hablamos de cómo, en algunas ocasiones, hemos sustituido nuestras vidas por sus vidas, de cómo sus éxitos eran los nuestros, de cómo poco a poco íbamos exigiéndoles cada vez más.
Amapola
Cuando no te agarras a nada...VUELAS
Hemos creído que nuestros problemas éramos nosotros, por eso nos cuesta tanto abandonarlos. Tememos perdernos, pero es que debemos perdernos. Cuando no nos agarramos a nada volamos.
Todo problema no es a fin de cuentas más que una idea que yo tengo sobre determinadas situaciones...
La formula es tomar las cosas como son, no como nos gustarían que fueran. No hay que nadar en contra de la corriente de la vida, sino a su favor. Ni siquiera hay que nadar. Basta abrirse de brazos y dejarse llevar...
VER, OIR Y CALLAR (pero con alegria)
Quizás es el lema que mejor defina nuestra actitud (como padres), frente a la de nuestras hijas/os.
Ver = doler - respirar - callar - acompañar
Oir = escuchar - respirar - callar - acompañar
Amapola.
SESIÓN FAMILIAS, 13 de febrero 2015
Se habla de la importancia de la intimidad.
Intimidad en lo material, cuarto, objetos personales... e intimidad en lo personal.
No hablar sobre la enfermedad o situaciones de los hijos a otros, y menos sin su consentimiento.
Respetar sus sentimientos, sus momentos de apatía ...y no exigir explicaciones cuando ellos no se encuentran con fuerzas para hablar.
La ansiedad que nosotros transmitimos crea mas ansiedad en ellos. Se sienten observados y juzgados, sobre todo en su relación con la comida. Esto agrava el problema. Necesitan más normalidad y que TODO no este dominado por la enfermedad.
Cuanto más normalidad ven en la familia menos piensan en su problema y más fácilmente salen de sus miedos y angustias.
Se terminó con la lectura de algunos capítulos del libro "BIOGRAFÍA DEL SILENCIO" (Pablo D' Ors)
Resumen de lo leído:
Nos pasamos la vida manipulando cosas y personas para que nos complazcan. "Me gusta, no me gusta"
Huyendo de lo negativo...lo que nos disgusta tiene derecho a existir.
Estar atento a las sensaciones, vivir en contacto con uno mismo (ser contemplativo)
Estos momentos nos hacen ver quienes somos en realidad y para que estamos aquí.
La meditación nace de la entrega, de recibir lo que la vida nos da..."hacer no haciendo"
El respeto es el primer signo del amor.
No juzgarme y censurarme; la simple observación es eficaz para el cambio. En lugar de juzgar, afrontar las cosas.
Pensamos mucho la vida, pero la vivimos poco.
Cuanto más llenamos la cabeza de palabras, mayor es la necesidad de vaciarla para dejarla limpia.
Una sonrisa es más eficaz que cualquier censura.
La tristeza está también para nuestro crecimiento. Aceptar el mal. Aceptar lo desagradable lo hace menos desagradable.
Para conectar con el dolor hay que parar, abandonarse, no ponerse metas...solo estar ahí. El dolor es nuestro gran maestro...
HE APRENDIDO...
he aprendido
- he aprendido que ayudar y cuidar no es quitar independencia.
- he aprendido que mi experiencia de madre viene de mi experiencia de hija...no quise cometer los errores que critique a mis padres... y he caído en otros.
- he aprendido a perdonar a mis padres, ellos hicieron lo mejor para mi. Y sus errores no son de ellos ...son míos.
- he aprendido que lo mejor para mis hijas, tal vez era lo mejor para mi, ...no para ellas.
- he aprendido a juzgar menos.
- he aprendido que felicidad es estar a gusto con la vida y hacer aquello con lo que disfrutamos. Que títulos en la pared no siempre sirven...mas, cuando no es lo que te hace feliz.
- he aprendido a quererme, con mis defectos y virtudes.
- he aprendido que en ocasiones nos preocupamos por cosas que ni siquiera ocurren.
- he aprendido a dar mi opinión y que la opinión equivocada de otros no me duela...Y si es verdadera ...a aceptarme y mejorar si es posible
- he aprendido a dormir cuando mis hijas están fuera de casa.
- he aprendido que no es bueno proteger y evitar el dolor. Es negativo encerrar al ser querido en un "palacio" donde todo sea positivo.
- he aprendido a escuchar y a no dar soluciones...son ellas las que tienen que encontrarlas.
- he aprendido que nadie es perfecto. Que en la imperfección, en los errores, esta la base del crecimiento.
- he aprendido que el mejor día es hoy.
- he aprendido que no es hora buscar culpables...sino soluciones.
jueves, 12 de marzo de 2015
CARTA DE UNA MADRE A SU HIJA
Hola,
Aquí estoy, quiero que sepas que siempre estoy.
Si, tienes razón, en ocasiones en difícil entender y ponerse en el lugar del otro...pero lo intento, aunque tal vez entiendo tus miedos más de lo que crees, y también sé que en ocasiones ni tu misma logras entenderlos. Pero es así...
Sé que lo has pasado mal sola y sé que ahora también estas en uno de esos baches, pero recuerda que ahora tienes algo importante, nosotros, y no vamos a dejar que lo pases encerrada en ti.
En ocasiones, cuando te veo mal, permanezco callada, pero quiero que sepas que estoy ahí...para cuándo me necesites, aunque sólo sea para estar en silencio.
También sé que tu cuerpo es uno de tus miedos. Porque hasta ahora has pensado que tu delgadez te hacia fuerte y segura. Poco a poco descubrirás que no es así, que tú eres más importante que una talla o un número en una báscula, que la vida te tiene guardada muchas cosas y conseguirlas y disfrutarlas no dependen de esos números, si no de ti y de tu actitud ante la vida.
Si, sé que decirlo es fácil, que ese miedo sigue ahí...pero no olvides lo que te he dicho, todo está ahí y poco a poco vas aprender a disfrutar de cada momento, incluso de los momentos de soledad.
No añadas un nuevo miedo a tu vida..."el miedo a tener miedos y no superarlos". Por supuesto que los vas a superar...paso a paso. Sin agobiarse porque ese día llegue pronto, porque con ello sólo lograrás que la espera sea más larga.
Aprende a disfrutar de los días-ratos buenos. Poco a poco irán superando a los malos. Vive y disfruta del momento... De todo puedes sacar algo positivo, incluso de tus miedos, porque un día serás fuerte gracias a ellos.
Tienes que aceptarte con tus defectos, que son muy pocos, y tus cualidades, que son muchas, tus ojos, tus hoyuelos, tu pelo, tus manos...y sobre todo tu interior.
Eres única, hermosa por dentro y fuera. Aprende a quererte....eres tan especial!!!
Como dice la canción "Y adelante, hacia la luna, donde quiera que esté,
Que somos CUATRO y es solo una, y yo ya estuve una vez... "
Te quiero, os quiero a los cuatro más de lo que podáis imaginar...
"Yo no sé si se puede quererte más fuerte..."
Mama
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