viernes, 24 de abril de 2015

PREGUNTAS... MENTIRAS

El otro día una joven de 18 años, con problemas TCA, comentaba esto:

- Por mi enfermedad tengo que faltar al colé muchos lunes...
 Cuando mis compañeros me preguntaban, ¿por qué vas al medico?", contestaba con una mentira , tengo mononucleosis...
Ahora que me siento más segura contesto con un... no es tu problema".

Las personas que vivimos con pacientes TCA hablamos muchas veces de las mentiras de estas.
¿No será que somos nosotros, los familiares, los responsables de estas mentiras????
Todos mentimos cuando las preguntas invaden nuestra intimidad. ¿Entonces?... Pensemos un poco...

"El que pregunta lo que no debe, escucha lo que no quiere". 
Feliz fin de semana 

FIP

jueves, 23 de abril de 2015

“¿Sabes cuándo es un buen momento para decir algo sobre el peso de alguien? lo más seguro es NUNCA, a menos que seas su doctor(a) y su peso represente algún riesgo de salud.”-Kiley Jonsen

miércoles, 22 de abril de 2015

LAS COMETAS (los hijos)



Te pasas la vida tratando de hacerlas volar. Corres con ellas hasta quedar sin aliento. Caen al suelo. Chocan con los tejados. Tú las remiendas, las consuelas, las ajustas y las enseñas. Observas cómo el viento las mece y les aseguras que un día podrán volar.

Finalmente vuelan. Necesitan más hilo y tú sueltas más y más, y sabes que muy pronto la bella criatura se desprenderá de la cuerda de salvamento que la ata y se elevara por los aires, como se espera que lo haga, libre y sola.

Y solo entonces te das cuenta de que has hecho bien tu trabajo.

Erma Bombeck

Ilustración Elly Mackay

lunes, 20 de abril de 2015

SESIÓN DE PADRES, jueves 16 de abril de 2015


Se comentó un poco la reunión conjunta de padres e hijos del martes anterior. La finalidad de estas reuniones es profundizar sobre cómo pueden los padres facilitar y favorecer la recuperación de los hijos y viceversa. En estas reuniones, aunque sean familiares, no es necesario asistir con el hijo o el padre y están abiertas a cualquier paciente o familiar. 
Las pacientes se han sentido muchas veces oprimidas por todos: los padres, los de la bata blanca... Ellos lo tienen asumido y por eso se sentaron el martes anterior en el suelo, rodeados de los que representan ¿la autoridad?
Trabajamos el poder y no la autoridad, Normalmente la gente la autoridad no la respeta, respeta el poder y el dominio.
Tratamos a las pacientes como si no pudieran tener ninguna adversidad y tienen que acostumbrarse a soportar la presión y los límites.
Nosotros no nos hemos cuidado, no nos hemos dado derechos, no nos hemos escuchado y no hemos podido, por tanto, enseñarlas a cuidarse. ¿Cómo van a respetarme si yo no me he respetado nunca? Con ellas sí, pero con el resto no. Nos hemos dejado aplastar por la familia durante generaciones y no ha importado y nuestras hijas se han revelado, pero no con coraje sino a través de la enfermedad.
Decimos auténticas burradas y las hacemos sentir mal, cuando les decimos todo lo que hacemos por ellas, de nuestros sacrificios…..Para evitar decir esas cosas no hay que ir exclusivamente a la contención, sino llegar hasta el fondo y ver qué es lo que tengo que cambiar para que no me salga decir esas cosas.
Si nuestras hijas logran enfrentarse a nosotros y se espabilan con nosotros, lograrán no someterse en un futuro a su jefe o a su novio. Hay que verlo como algo positivo en vez de pensar que están deshaciendo la familia, porque el individuo en nuestra familia no existe, lo que existe es la familia.
Se habló también del “voyeurismo”: ¿Para qué queremos conocer las miserias humanas? Tenemos que plantearnos si realmente ciertas informaciones nos van a servir para ayudar a nuestras hijas. ¿Para qué nos tenemos que meter en los síntomas? No tenemos que saber cómo lo hacen, nosotros no podemos cambiarlo, (esta información es para el médico). Nos tiene que preocupar su sufrimiento. Intentando cotillear la suciedad no las vamos a ayudar. Lo que ve el ojo es lo que alimenta el cerebro. Los sabios dicen que siempre que veas algo negativo en una persona busques algo positivo de esa persona y eso equilibrará tu vida.
Tenemos que apoyar, comprender y escuchar a los hijos, intentando estar bien nosotros para que a su vez ellos puedan estarlo. 

B.

domingo, 19 de abril de 2015

LECTURA ( querida mamá)

Querida mamá,
Yo tenía siete años cuando descubrí que eras gorda, fea y horrible. Hasta ese momento creía que eras preciosa, en cada sentido de la palabra. Recuerdo ponerme a mirar viejos álbumes y verte en fotos posando en la cubierta de un barco. Tu bañador blanco sin tiras era tan glamuroso, como si fuera el de una estrella de película. Cuando tenía la oportunidad sacaba ese bañador blanco que tenías bien escondido en el fondo del armario y me imaginaba con él cuando fuera más mayor y pudiera ponérmelo, cuando fuera como tú.
Pero todo cambió la noche en la que nos vestíamos para una fiesta y me dijiste, “mírate, tan flaca, guapa y encantadora. Y mírame a mí, gorda, fea y horrible”.
Al principio no entendía a qué te referías.
“No estás gorda”, te dije seria e inocentemente, y tú me respondiste: “sí cariño. Siempre he sido gorda, incluso cuando era una niña.”
En los siguientes días tuve algunas revelaciones dolorosas que han cambiado toda mi vida. Aprendí que:
  1. Debes estar gorda porque las madres no mienten.
  2. Estar gorda significa estar fea y horrible.
  3. Cuando crezca seré como tú y eso significará que seré gorda, fea y horrible.
Años más tarde miré hacia atrás a esta conversación y a las cientos de ellas que tuvimos después y que te maldijeron por no sentirte atractiva, segura y con valor. Porque, como mi primer y más influenciable modelo, me enseñaste a que creyera lo mismo sobre mí.
Con cada mueca cada vez que te mirabas en el espejo, con cada maravillosa dieta que iba a cambiar tu vida y con cada cucharada culpable de “realmente no debería”, aprendí que las mujeres tendrían que ser flacas para ser dignas y respetables. Las chicas deberán vivir así porque su gran contribución al mundo es su belleza física.
Al igual que tú, yo llevo toda mi vida sintiéndome gorda. ¿Cuándo se convirtió el estar gorda en un sentimiento? Y porque creía que estaba gorda, supe también que no valía nada.
Pero ahora que soy mayor y que también soy madre sé que culparte por odiar a mi cuerpo no ayuda y es injusto. Ahora entiendo que tú fuiste producto de una gran generación de mujeres a las que les enseñaron a detestarse.
Mira el ejemplo que te dió Nanna. A pesar de ser lo que se podría describir como una elegante fashion victim, ella se puso a dieta cada día de su vida hasta que se murió con setenta y nueve años. Solía ponerse maquillaje para recoger el correo por miedo a que alguien le viera la cara sin maquillar.
Recuerdo su respuesta compasiva cuando dijiste que papá te había dejado por otra mujer. Su primer comentario fue, “no entiendo por qué te ha dejado. Te cuidas, usas pintalabios. Tienes sobrepeso, pero no tanto”.
Antes de irse, papá tampoco calmaba el tormento que sentías por la imagen de tu cuerpo.
“Por favor, Jan”, le escuchaba decirte. “No es tan complicado. La energía interna contra la energía externa. Si quieres perder peso solo tienes que comer menos”.
Aquella noche durante la cena te ví poner en marcha aquella cura para perder peso que dijo papá sobre “energía interna, energía externa: por Dios, Jan, tan solo come menos”. Te serviste tallarines chinos. (¿Recuerdas como en los suburbios australianos de 1980 la combinación de carne picada, col y salsa de soja se consideraba lo mejor de la alta cocina exótica?) El resto de la comida estaba en los platos de los demás. Tú te serviste tus tallarines chinos en un plato pequeño.
Mientras te sentabas en frente de esa patética cucharada de carne picada, las lágrimas silenciosas corrían por tu cara. Yo no decía nada. Ni siquiera cuando tus hombros empezaron a agitarse por la angustia. Nadie te consoló. Nadie te dijo que dejaras de ser ridícula y que te pusieras un buen plato de comida. Nadie te dijo que te quería ni que eras lo suficientemente buena. Tus logros y tu valor, siendo profesora de niños con necesidades especiales y madre de tres hijos, fueron considerados insignificantes comparado con los centímetros de cintura que no podías perder.
Se me rompió el corazón al verte perder la esperanza y siento de verdad no haber ido en tu defensa. Ya había aprendido que era culpa tuya estar gorda. Incluso había escuchado a papá describir perder peso como un proceso “simple” al que todavía no podías enfrentarte. La lección: no merecías comida ni tampoco merecías compasión.
Pero me equivoqué, mamá. Ahora entiendo lo que se siente al crecer en una sociedad que le dice a la mujer que lo que realmente importa es la belleza, y que al mismo tiempo define un patrón de belleza que está completamente fuera de alcance. También conozco el dolor de interiorizar esos mensajes. Nos hemos convertido en nuestros propios carceleros e imponemos nuestro propio castigo por fallar para estar a la altura. Nadie es más cruel de lo que lo somos con nosotros mismos.
Pero esta locura tiene que acabar, mamá. Acabó contigo, acabó conmigo y acaba ahora. Nos merecemos algo mejor, mejor que pasarnos el día amargadas por pensamientos negativos sobre nuestro cuerpo deseando que fuera otro.
Y no se trata tan solo de ti y de mí. También está Violet. Tu nieta tan solo tiene tres años y yo no quiero que odie su cuerpo y que eso le lleve a suprimir su felicidad, su seguridad y su potencial. No quiero que Violet crea que su belleza es el valor más importante y que esta por lo tanto va a determinar cuánto vale. Cuando Violet nos observe para aprender a ser una mujer, necesitamos ser los mejores ejemplos. Necesitamos mostrarle con palabras y acciones que la mujer es lo suficientemente buena siendo simplemente como es. Y para que ella nos crea, tenemos que creer en nosotras.
Cuanto más mayores nos hacemos, a más gente amada perdemos por accidentes y enfermedades. Sus muertes siempre son trágicas y demasiado pronto. A veces pienso sobre lo que esos amigos y las personas que los querían hubiesen dado por permanecer más tiempo en un cuerpo sano. Un cuerpo que les hubiera permitido vivir un poco más. El tamaño de tus muslos o las líneas de tu rostro no importarían. Lo importante sería estar vivo y eso sería perfecto.
Tu cuerpo también es perfecto. Te permite aplacar una habitación con tu sonrisa e infectar a todos con tu risa. Te da brazos para abrazar a Violet y apretujarla hasta que ella empiece a reirse. Cada momento que pasamos preocupándonos por nuestros “defectos” físicos es un momento malgastado, una porción de vida preciosa que nunca tendremos de vuelta.
Permitámonos honrar y respetar nuestros cuerpos por lo que hacen y no por lo que son. Centrémonos en tener una vida saludable y activa, dejemos que nuestro peso caiga donde tenga que caer y mandemos nuestro cuerpo odiado en el pasado a donde pertenezca. Cuando de pequeña miraba aquella foto tuya con el bañador blanco, mis ojos inocentes de niña veían la verdad. Veían amor incondicional, belleza y sabiduría. Veían a mi madre.
Con amor, Kasey xx

miércoles, 15 de abril de 2015

DESCUBRIÉNDONOS

Poco a poco ella comenzó a cambiar.
Ya no era la niña alegre, cariñosa, con un punto de locura.
Permanecía horas, días, sin hablar. Hecha un ovillo en el sillón. Y de pronto, nos dimos cuenta que eran dos los sillones ocupados... Y la enfermedad empezó a llenarlo todo.

Hacía tiempo que sentía que algo no iba bien, presentía lo que estaba pasando. Pero fui cobarde y justifique comportamientos injustificados... Era más fácil permanecer en mi engaño.

Nunca  olvidare la cara de mi hija, cuando casi sin poder hablar, me contó por lo que estaba pasando...Y llegaron los médicos, las rutinas, las dietas. Y por nuestra parte los  miedos, las culpas, los sentimientos de fracaso. 

Había que poner solución al problema...y llenamos sus cabezas de palabras, proyectos,  soluciones, nos convertimos de nuevo es sus salvadores. Todo  ello acompañado de miradas, miedos, angustias...que pretendíamos disfrazar pero que llegaban a ellas y no hacían más que aumentar la tensión. De nuevo un papel protector, donde todo se soluciona, donde  no tenía cabida el sufrimiento.
Cuantos errores que afianzaban más y más  la enfermedad.

Y empezamos las reuniones de padres. Cada jueves llegábamos a casa con un cargamento de experiencias, aprendizajes, y sobre todo esperanzas...y también, porque no, con algún pinchazo en el corazón que luego nos hacía ver la luz.

Y nos dimos cuenta que hay que vivir el ahora, sin inquietudes ni prisas. Dando tiempo al tiempo, sin metas ni tiempos marcados.

Mi papel de madre entregada no servía...

 Aprendí a vivir mi vida y dejar que ellas vivieran la suya. No podía buscar mi felicidad en su felicidad. Ellas son  las que tienen que decidir, las que tienen que equivocarse y triunfar, las que tienen que sufrir y disfrutar.  Porque esto es la vida y esta...es su vida.

Me estoy dando cuenta también, de que cuanto más aprendo a quererme, mejor es la situación en casa. Cuanto menos importancia doy a la enfermedad, a los miedos que esta trae, mejor es la salud de mis hijas. Cuanta más aceptación y sinceridad hay en nosotros, mejor es la convivencia y menores los engaños. 

Hablar desde el corazón, sin juzgar, entendiendo los sentimientos y puntos de vista de cada uno. Cada miembro de la familia tiene su identidad, su personalidad, sus ideales... Y el respeto es la base del entendimiento. 

Nuestro papel de padres que solucionan todas sus necesidades termino. Ahora estoy ahí, y ellas lo saben, pero sin que se note mucho. Porque es su momento, porque es su vida y porque tienen que hacer su camino.

jueves, 9 de abril de 2015

SESIÓN DE PADRES, jueves 9 de abril 2015


Rosa nos habla de la importancia que tiene la casa en su curación. 
Es hora de cambios para que nada recuerde a los malos momentos.
Cambios de habitación, colores, cortinas, decoración... Un ambiente nuevo ayuda a la recuperación. 

Se habla también de que cuando el enfermo empieza su recuperación y su cuerpo esta mas cuidado es justo cuando aparecen enfermedades, resfriados, granos, infecciones...
Su cuerpo ha buscado protegerse durante la enfermedad. Incluso hay una regresión a nivel sexual a la etapa de la infancia. Con la recuperación el cuerpo empieza a funcionar, regresa a la etapa en la que se vio paralizado, la adolescencia.

Otro de los temas que se abordan es el afán que tienen de buscar la  felicidad en el trabajo, estudios, familia....En lugar de ser felices con lo que se hace y se tiene...vivir el momento, sin más...

Uno de las madres habla de la aprobación que su hija busca en ella. Es común que la seguridad que no encuentran en ellos la demanden en los otros, sobre todo en lo referente a su cuerpo. Es mejor no entrar en su juego, porque lo que conseguimos es relacionarnos con la enfermedad. 

miércoles, 8 de abril de 2015

Desde mi silencio

Que difícil no poder decir "cura sana culito de rana lo que no se cura hoy se curara mañana" O como siempre cantaba la abuela "y no ha pasado nada..." Ya esas palabras mágicas no funcionan, ya no soy la súper madre que con un simple beso curaba heridas, echaba a los monstruos con caras destempladas, la que lo sabia todo y todo lo arreglaba...
Aquella súper madre es ahora una madre de carne y hueso, que sufre...pero calla, que mira...pero calla, que sabe de tus dolores...pero calla.

 Pero quiero que sepas que esos silencios están siempre llenos de "te quieros".
Ya mi papel de decidir por ti, o marcarte el camino, termino... Ahora te toca a ti, poco a poco, lo iras descubriendo, iras aprendiendo de tus errores, serás la que decida por que caminos quieres andar. Pero recuerda...siempre estaré a tu lado, para cuando necesites reír, llorar, hablar...

Se que hoy estas mal, que tal vez mis palabras te han dolido porque en ellas no has encontrado soluciones.
Porque las soluciones están en ti. Solo puedo tirarte un salvavidas, pero eres tu la que tienes que nadar.

Desde mi silencio grito lo mucho que te quiero

FIP

martes, 7 de abril de 2015

Renacer

Siempre viví otras vidas, otros ideales, otros objetivos. Mis metas no eran mis metas, eran metas marcadas por otros, a los que intentaba agradar y no defraudar.


Mi "yo" era mas un "tu", " mi vida" era cada vez mas "su vida", "mi felicidad" era "su felicidad"
Poco a poco deje de existir para convertirme en una imagen creada por otros...

Estoy empezando a nacer...estoy dejando salir a ese "yo" escondido y me doy cuenta de que cuanto más le dejo actuar mejor es mi relación conmigo y con los demás.

Ser honesta conmigo, aprender de los errores, aceptar las limitaciones y virtudes, dejar de pensar en los "puede haber hecho", vivir plenamente el presente, disfrutar de las pequeñas cosas...y, por fin, aprender a quererme como soy.

FIP

“Nadie puede volver atrás y comenzar algo nuevo, pero cualquiera puede comenzar hoy y crear un nuevo futuro” (Maria Robinson)