En el inicio de la reunión un padre plantea que al empezar a relacionarse con su hija emocionalmente, tiene dudas de cómo ponerla los límites para su educación.
Se comenta que una cosa es la educación y otra bien distinta la enfermedad, los límites nada tienen que ver con la enfermedad.
Nuestra casa la gobernamos los padres, pero siempre teniendo en cuenta la identidad de cada una de las personas que viven en ella.
En muchas ocasiones, por decidir por ellas, las normas de convivencia se vuelven confusas. Tenemos que ayudar a nuestras hijas a sacar lo que ellas quieren, pero no hacérselo.
Nuestra terapeuta dice que "debajo de la bulimia hay mucha indecisión", no sabes parar de comer, no sabes qué hacer con tu vida.
Desde pequeñas no las hemos dejado desear nada, porque antes de que lo pidieran o lo sintieran ya se lo habíamos dado.
lunes, 4 de mayo de 2015
SESION DEL DIA 22 DE ABRIL 2015
Empezamos la reunión hablando de las cosas negativas que nos pasan en la vida, que no podemos ignorar la parte negativa de la vida porque si lo hacemos aparecen las patologías.
Por haber tapado todo lo negativo de la vida de nuestras hijas, por evitarlas sufrimiento ahora no tienen capacidad de adaptación para vivir la vida plenamente, lo bueno y lo malo.
Hablamos de lo importante que es la comunicación en nuestras familias, muchas veces por miedo no nos decimos las cosas.
Recordamos una vez más que no nos debemos relacionar con los síntomas, pero sin olvidarnos de los límites. Dos puntos importantísimos y tan difíciles de diferenciar en muchas ocasiones. De ahí que nos movamos siempre en una pura contradicción, unas veces, la decisión que tomamos nos sirve y otras veces la misma decisión no sirve.
Por último, y una vez más, comentamos que el objetivo de nuestros hijos no es el nuestro.
Por haber tapado todo lo negativo de la vida de nuestras hijas, por evitarlas sufrimiento ahora no tienen capacidad de adaptación para vivir la vida plenamente, lo bueno y lo malo.
Hablamos de lo importante que es la comunicación en nuestras familias, muchas veces por miedo no nos decimos las cosas.
Recordamos una vez más que no nos debemos relacionar con los síntomas, pero sin olvidarnos de los límites. Dos puntos importantísimos y tan difíciles de diferenciar en muchas ocasiones. De ahí que nos movamos siempre en una pura contradicción, unas veces, la decisión que tomamos nos sirve y otras veces la misma decisión no sirve.
Por último, y una vez más, comentamos que el objetivo de nuestros hijos no es el nuestro.
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