Finalmente vuelan. Necesitan más hilo y tú sueltas más y más, y sabes que muy pronto la bella criatura se desprenderá de la cuerda de salvamento que la ata y se elevara por los aires, como se espera que lo haga, libre y sola.
Y solo entonces te das cuenta de que has hecho bien tu trabajo.
Erma Bombeck
Ilustración Elly Mackay

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