Hoy en el grupo hemos contado con dos nuevos padres.
Ha sido una terapia interesante y dura.
Se plantea por uno de los padres,el miedo, el desánimo al considerar que la enfermedad es algo del que nunca saldrán.
Comenta Rosa, que además de la relajación, en ocasiones se necesita hablar con dureza...enfrentarnos a lo que duele, para que aflore la serenidad.
Basándonos en el miedo a la cronicidad de la enfermedad, cada padre ha ido sacando sus sentimientos de angustia ante esta posibilidad.
Parece que empezamos a saber la teoría, incluso a ponerla en practica, pero tal vez seguimos escondiendo sentimientos...en nuestro caso de miedo al fracaso, a que esto no termine nunca...
Y hoy muchos hemos hecho esa limpieza interior. Nos hemos enfrentado a nuestros miedos, a nuestras limitaciones, a nuestros errores e imperfecciones...a nuestra vulnerabilidad.
Pienso, que es bueno que nuestros hijos conozcan esta vulnerabilidad.
Siempre vivimos con la careta del" todo esta bien", "del padre que conoce todas las respuestas". Hemos actuado con ellos intentando siempre sacarles del bache, poniendo paños de agua caliente, como plañideras de sus estados de animo, de psicólogos,sin título, que lo que conseguíamos era afianzarles más en su enfermedad. Cuando lo que necesitaban era ponerse delante del precipicio y enfrentare a el...son ellos los que tienen que dar el salto.
Y como siempre..." VER, OÍR Y CALLAR" y conseguir trasmitir SERENIDAD y NORMALIDAD.

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